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Resumen

01/10/2006

Socialistas y Humanidades

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Socialistas y humanidades. Publicado en Rebelión

Carlos Javier Blanco

 

Asturias tiene el porcentaje de fracaso escolar más bajo del
Estado español según ciertos estudios, con gran diferencia con respecto a las comunidades mejores en este aspecto. También en esto somos un "hecho diferencial". Poco a poco nos volveremos "homogéneos" con respecto a España, en vista de las reformas que el PSOE tiene previsto, y que afectan a la filosofía, la historia y demás humanidades. Tenemos que ser incultos, zoquetes y acríticos por decreto.

 

Como profesor de filosofía en Bachillerato quisiera señalar lo que, a mi juicio, son algunos aspectos completamente demagógicos que se presentan en el documento ministerial titulado "Una educación de calidad para todos y entre todos". No me centraré directamente en lo que pueda referirse a las asignaturas de Filosofía o Etica, sino más bien en la formación humanística en general, a la luz de los cambios que se prevén tras la lectura de este libro.

 

Allí se nos habla de unos saberes "instrumentales", mas hablando en rigor, todo el conocimiento - desde que ha caído bajo la administración de los "expertos educativos"- ha sido rebajado a la condición de instrumento. No parece que ninguna materia o ciencia posea una finalidad "intrínseca" en la educación del joven. Siempre es "para" algo. El título del documento ministerial lo expresa: "para la sociedad del siglo XXI". Se trata de "alfabetizar" (sic) a la sociedad con vistas a prepararla hacia ese siglo, que es el futuro. No se trata de construir el futuro preparando a lo educandos, no, sino de preparar a esos pupilos para un siglo y una sociedad a la que todos nos hemos de adaptar. Entonces ¿qué es lo instrumental? Según el texto, queda claro que son las personas las tratadas como medios para algo, para una abstracción que es "la sociedad del siglo XXI". No se intentará, en modo alguno, transformar la sociedad que desde hoy hasta finalizar el siglo nos tocará vivir a nosotros y a la próxima generación. Somos las personas y, especialmente los niños y jóvenes, los que, cuales piezas en bruto o mal recortadas por sistemas pedagógicos y maestros recalcitrantes, no estarán adaptados al puzzle social que, de esta guisa, se sacraliza y cosifica.

 

El documento, dentro de una visión instrumentalista de la educación y de la persona, que no disimula, incide en dos "competencias" que son, según los expertos ministeriales, las prioritarias, vale decir, las más instrumentales de todas: "alfabetización en nuevas tecnologías" y "aprendizaje de lenguas extranjeras". Las directrices emanan de organismos supranacionales a los que de forma solícita (o mejor, sumisa) los prebostes locales se adaptan con fervor y sin atisbo de crítica. La fundamentación de esa directrices radica en una mayor interconexión mercantil de los estados miembro y, en última instancia, del mundo entero, pero esta base apenas se puede vislumbrar en los documentos pedagógicos de cada una de las últimas reformas y previsiones de reforma. Pero la Unión Europea es, ante todo, una fabulosa Unión de Consumidores, y la "alfabetización" es, en realidad, una capacitación para las nuevas formas de consumo. Saber idiomas y rudimentos de informática son las joyas de la corona educativa, una corona que en nuestro estado español ya es de mera hojalata. El oro, o al menos la plata de nuestro arcaico bachillerato previo a la LOGSE está en la casa de empeño. Nada sabíamos aquellos antiguos alumnos de ordenadores que hoy manejamos, y apenas algo de inglés o francés, es cierto, pero la formación base de los jóvenes españoles, tanto en las Ciencias (física, matemáticas) como en las Humanidades (el latín, el griego) era en general la suficiente para ingresar con cierta soltura en los estudios superiores, o al menos, si nos abocábamos al mundo laboral, era la adecuada para considerarse personas cultas y capaces por sí mismas de aprender conocimientos nuevos.

 

Hoy en día, con el bachillerato más corto de nuestra historia, y no sé si del mundo, los alumnos apenas pueden embutirse unos contenidos intelectuales mínimamente solventes para acceder a la formación superior. Vienen de una larga etapa obligatoria (la ESO) cuyo propio acróstico evoca un demostrativo, harto indefinido, inaprensible e inconcreto. Cuatro años en los que al alumno se le muestra un poco de todo: Toma eso, toma aquello, coge esto otro, pero cuatro años de secundaria en los que el jovencito no se queda con apenas anda. A estos adolescentes que apenas saben leer, expresarse o hacer las cuatro reglas (y esto una vez obtenido su título) se les quiere alfabetizar en otras competencias instrumentales ¡Recordemos que son europeos y modernos, y que sin idiomas ni ordenadores no se puede andar por el mundo! Pero, sobre todo, recordemos que son nuestro mercado consumidor del futuro: si ahora portan y poseen todo género de juguetitos electrónicos ¿por qué no meterles ordenadores hasta en la misma sopa? El documento de la ministra dice que estas máquinas de aprender motivan por sí mismas, autocorrigen y... ¿Quizás ahorren profesorado así como formación de profesorado? No, este último punto no viene incluido entre su futurista propuesta de aulas skinnerianas e informatizadas. El argumento "progresista" y de "izquierdas" consiste en decirnos que hay que evitar la "factura social" (sic) entre quienes estén alfabetizados y quienes no lo estén en el uso de estos aparatos. Los niños ricos, nos dicen, pueden pagarse sus clases extra y profesores particulares. Los que no pueden, quedan discriminados. Con la lógica de la no-discriminación, la escuela y el instituto, tristemente, abandona su cometido central, el único que verdadera les justifica: dar una formación humanística fundamental a la persona. Según la lógica de la no-discriminación, en el instituto público habría que dar clases gratuitas de golf, de patrón de yate, o equitación, para que así los chicos de economías deprimidas no se sintieran discriminados. La lógica es la misma, con abstracción de los juicios de utilidad que merecieran estas enseñanzas. Lo que el instituto y la escuela no proporcionan –en cuanto a formación humanística fundamental- a la edad adecuada de los chicos, difícilmente lo puede dar la sociedad en otras instancias, ya sean públicas o privadas. En cambio, un cursillo de informática, unas clases extra de idiomas, y muchos otras actividades no fundamentales, pueden ser convenientemente subvencionadas y ofertadas en otros ámbitos de la sociedad. Pero debería quedar claro que no son cosas que se consideren prioritarias en la formación ciudadana, se diga lo que se diga. No lo son en comparación con el resultado que tenemos de estos años de LOGSE y que ya constituye una vergüenza a nivel mundial: miles de chicos que no saber leer ni escribir, no pueden expresarse oralmente, no saben dividir, ni por dónde caen los Pirineos o pasa el Pisuerga, ni tampoco tienen ni idea de qué cosa fue la II República.

 

Lo que sucede –en el fondo- es que hay que vender muchos ordenadores y programas. A corto plazo, los gobiernos autónomos pueden comprar cacharros electrónicos - por millares- para todos sus colegios e institutos. A largo plazo, una juventud "alfabetizada" en la informática y, poco más o menos que políglota, aunque analfabeta funcional en las restantes cosas, podrá consumir aparatos y programas de estos por millones. Parece mentira que, al cabo de una década larga de LOGSE, con resultados tan estrepitosos, se afirme en el documento: "Hoy es necesario pasar del aula de informática a informatizar las aulas". ¡Y qué nos queda por hacer con el antiguo pizarrón y la sucia tiza blanca!. ¡Si tan solo pudiéramos recuperar los niveles académico-intelectuales y la disciplina anteriores a la LOGSE, allá se las compusieran estos expertos ministeriales con todas sus aulas políglotas e informatizadas!

 

Que al gobierno del estado le importa bien poco disponer de una población culta queda bien patente en frases como la siguiente. Al proponer un "Bachillerato flexible", lo hacen con vistas a "cumplir el objetivo de ser la economía competitiva basada en la sociedad del conocimiento que los europeos nos hemos propuesto para el año 2010". ¡Nos hemos propuesto! ¡Y emplea la primera persona del plural! Entre líneas, también se nos quiere incentivar para que haya mayor cantidad de alumnos en Formación Profesional en lugar de la Universidad. De nuevo, son las personas las que se han de adaptar al mercado laboral, y no éste el que debe rastrear entre los talentos y personas cualificadas disponibles. Que todo el saber administrado va a convertirse en instrumento, y que las propias Humanidades van a soportar un nuevo acoso y reducción, viene expresado perfectamente en la propuesta de introducir una materia común nueva "destinada a profundizar en el conocimiento de las bases científicas".

 

De una u otra manera, se prosigue en el cuarteado y eliminación de la formación humanística. Esta ya es minoritaria desde que se implantó la modalidad de Ciencias sociales y de la Administración, en la cual se recibe una formación predominantemente tecnocrática: economía, administración de empresas, informática, matemáticas aplicadas... ¿Estas son las llamadas "ciencias sociales"?

 

Bajo el término "flexibilidad", tan utilizado a la hora de caracterizar el nuevo bachillerato propuesto, lo que se quiere aumentar en realidad es la flexión o plegado de los alumnos a las demandas del mercado. Nunca se puede pedir una operación inversa a la sacrosanta Economía de Mercado. "Flexibilidad" significa, en este documento, convertir poco a poco, y cada vez en mayor grado, al Bachillerato en una suerte de Formación Profesional en el cual el mayor número de asignaturas cursadas no son, propiamente, formativas sino, más bien tecnocráticas, meramente habilitadoras para las profesiones y la competencia técnica o administrativa. Otra vez se quieren vender los cambios bajo las etiquetas de "optatividad" y "libre elección", como si fuera la libertad del alumno la que viniera a quedar consagrada, y en realidad lo que se practica es una limitación de su bagaje intelectual y de su capacidad ulterior para especializarse o para modificar el curso de su carrera en futuras decisiones. Es la historia de siempre, trasladada desde la Economía a la Educación: hacer pasar por "decisiones de un consumidor soberano" lo que son, a la postre, decisiones del Sagrado Mercado. Bajo el pretexto de "aumentar su capacidad de elección de materias ofreciendo más posibilidades que en la actualidad", el núcleo común y compacto de una formación cultural sólida se va a estrechar y reducir al máximo (el propio documento habla de "mantener" ese núcleo, lo que nos recuerda a la protección de especies animales en peligro de extinción). El asedio a ese núcleo ya estaba planeado desde hace muchos años, la LOGSE lo instauró y esta es otra vuelta de tuerca.

01/10/2006 17:58 Autor: carlosxblanco. Enlace permanente. Tema: ESTÁU ESPAÑOL No hay comentarios. Comentar.

04/10/2006

¿Quien liquidó al proletariado?

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¿Quién liquidó al proletariado?

 

Carlos X. Blanco

 

Leemos a Marx de los Manuscritos tratando el proceso de producción de necesidades en términos de una metáfora sexual, de una relación carnal intrínsecamente prostituida. La creación de necesidades requiere de un recorte de las que parecían primarias, más elementales, como la comida o el aire libre. El obrero regresa a la caverna, ya ni siquiera sabe lo que es un aire libre de pestilencia. El irlandés de la época apenas si gana para patatas. Los Manuscritos muestran esta estremecedora muestra de la trastienda, impúdica para el burgués, quien "satisface sus necesidades" primero, viéndolas en el escaparate y luego, pagando por ellas, sin entrar en detalles acerca de la miseria incorporada a los bienes. La teoría ricardiana del producto como "trabajo acumulado" debía completarse con la teoría revolucionaria que ve el producto y el servicio como "miseria y muerte acumuladas". Esta visión es escandalosa hoy en día incluso para el obrero endulzado por la propaganda y la satisfacción consumista. El capitalismo contenía en sí la semilla para que el consumo conociera expansión y arborización en el campo del "consumo de trabajadores", de enorme extensión en el primer mundo. Los reyes magos de la historia le han traído al proletario unas subidas salariales que, en realidad, permiten el gasto necesariamente inyectable al sistema para que el mercado funcione, para que los ciclos se renueven. Los reyes magos de Occidente han dejado muchos, superabundantes regalos. Cachivaches creados por otros productores como éste, uno cualquiera, convertido en consumidor, facilitando de esta manera que él y otros análogos suyos, sigan dando vueltas y más vueltas a una noria de consumo-producción, creando cachivaches cuya única utilidad objetiva es la de atrapar a estas masas enormes de personas en un trabajo que carece del más mínimo sentido salvo condenarse a sí mismas y a sus vástagos.

 

No sirve ninguna teoría abstracta de la superestructura, en el contexto de estas ruedas destructoras de humanidad, que han suplido la producción de comodidades. Esta superestructura no es más que una configuración de fuerzas sociales, de grupos constituidos a muy diverso nivel. La estructura también cambia en el tiempo, y ese cambio des-ajustado es el materialismo histórico: el estudio de una "evolución" de las sociedades, tomando como firme asidero el estudio de los cambios estructurales. Pero ¿y el estado? El gobierno y el aparato que de él depende es el principal agente productor de mercancía ideológica desde los inicios del siglo XX. Antaño, para los liberales, el estado podía ser considerado el guardián nocturno (más bien imaginariamente, ya que siempre fue más que esto). Hoy, el estado ejerce funciones positivas, no sólo las meramente negativas del estilo de la represión policial y militar, los tribunales, etc. La funciones positivas lasentendemos no en un sentido moral sino, digamos, en la acepción de "actividad creadora", y son, de día en día, las más relevantes. El estado crea, produce sus modas, fomenta creencias, dirige la masa, incluso la agita para que salga de su sopor (¿qué son las campañas electorales salvo agitación institucional?). Para Gramsci, la escuela cumplía esa principal función "positiva" dentro de la vida del estado. En un sentido especial, el estado moderno crea las clases de hombres --incluyendo las desigualdades entre ellos --que en cada momento histórico se precisan. Hoy, cuando los pedagogos como clase funcionarial reclaman --metafísicamente-- que la vida social entera sea un intercambio de procesos educativos a múltiples niveles --asociaciones, sindicatos, clubes, ayuntamientos, etc.-- están expresando a su manera un deseo que desborda el interés meramente gremial: están solicitando más ayuda del estado para poder emprender esas tareas con más eficacia, con mayor esfuerzo totalizador -- lo cual representa salirse fuera de los muros de la escuela. Esa es la tarea que la instancia estatal encomienda a sus funcionarios: ejercer la hegemonía. Hegemonía, en el sentido gramsciano, la hubo siempre. Los burgueses, pretendieron absorber a las otras clases sociales incluyendo aquí el sentido progresista de "subir el nivel de vida", de todos, o de la mayoría. Su horizonte era convertir a todos en burgueses.

 

No obstante, el "nivel de vida" es el concepto más relativo que jamás se haya inventado, lo que nos permite discutir seriamente si en realidad se trata de un concepto. Escribe Marx, en Trabajo asalariado y capital

 

"...aunque los goces del obrero hayan aumentado, la satisfacción que producen ahora es menor, comparada con los goces mayores del capitalista, inasequibles para el obrero, y con el nivel de desarrollo de la sociedad en general. Nuestras necesidades y nuestros goces tienen su fuente en la sociedad y los medimos, consiguientemente, por ella, y no por los objetos con que los satisfacemos. Y como tienen carácter social, siempre son relativos".

 

Frente a ese relativismo de goces y necesidades, tenemos el falso biologicismo. Es admirable que los obreros europeos tengan coche, que gasten gran parte de su sueldo en artículos de consumo, inunden con su presencia los grandes almacenes; es maravilloso que puedan pedir créditos para un piso con luz, agua corriente; un milagro que perciban un subsidio cuando el patrón les echa a la calle. Todo esto es fantástico. Fantástico ¿respecto a qué? ¿Respecto a los obreros de los tiempos de Marx y Engels? Si así es, debemos creer en el progreso, al menos en un puñado de países tomados como referencia más o menos arbitraria. Pero ¿está menos explotado el obrero que engorda y se deja atrapar por los créditos para la casa y el coche, con respecto del patrón o de los accionistas que compran su fuerza de trabajo, esto es que usurpan esa parte de su persona? Esta sigue siendo la cuestión esencial, el "respecto de", o sea, la cuestión relativa o relacional, la que concierne a capitalistas y obreros como clases entre las que median vinculaciones asimétricas en cada fase histórica concreta del capitalismo. Pero, a parte de la cuestión relativa (que en auténtica dialéctica conlleva la cuestión absoluta), está la cuestión esencial. ¿Sigue siendo racional, y por tanto legítimo en su sentido más radical, que ese tiempo de trabajo, que esas fuerzas de trabajo vivan usurpadas por el capital? ¿Cómo sepultar el marxismo, cuando el problema que lo ha engendrado aún no ha prescrito?. El problema de la vida social, de la historia toda, sigue siendo la explotación de esas masas de hombres entregadas al trabajo, sea éste manual o sea trabajo de "cuello blanco", esté o no regulado por convenios. No se pueden abandonar las terapias cuando la enfermedad más grave persiste, y se realimenta en cada nueva fase por unos canales insospechados, imprevisibles --en buena medida-- en las fases precedentes.

 

Por otro lado, cabe advertir la separación entre el mundo de la producción, por un lado, y el mundo opaco --sobre todo para los economistas-- de enormes masas de jóvenes y de otros marginados, por el otro haz. Una separación tal hace que la categoría "proletariado" se muestre excesivamente estrecha en los análisis actuales. Este proletariado podrá ser explotado en tal grado o en tal otro, según el precio de su mercancía, el trabajo, en esta o aquella rama de la producción, dadas unas determinadas capacitaciones técnicas. En este sentido, las "aristocracias obreras" han proliferado. Muchos trabajadores se han aburguesado notablemente en cuanto a sus conformaciones ideológicas y en cuanto a su actitud refractaria a cualquier género de revolución. Pero por otro lado, la categoría de "proletariado" es enormemente ancha, y se amplía en cantidad y en géneros diferentes de personas que abarca, pues el número de los explotados (en grados diversos) junto con el de los excluidos de la explotación es inmenso.

 

 

 

04/10/2006 09:38 Autor: carlosxblanco. Enlace permanente. Tema: MARXISMU Hay 1 comentario.

22/10/2006

¡ Vivan los Príncipes!

¡Vivan los Príncipes!.

Carlos X. Blanco.

 

Habéis de facer l´esperimentu: Quedar a vivir ya trabayar una montonera d´años lloñe del to país y, entoncies, poner la tele una condergada nueche. Por estes feches, un añu cualisquiera. Esti mesmu, que pa coses d´estes toos los años son iguales. Na pantalla sal el príncipe. "Llargo, llargo, maldito lo que valgo" diz el refrán. Pero yo nun digo eso. Valnos pa muncho. En delles aldees comprobé la bona xixa en dellos vecinos: aprovechando el poste de la lluz o del teléfonu, punxeren la yerba alrodiu, aforrando d´esta xera el dir a la gueta d´otru llargueru perdayuri. Asturies tien mester d´un poste. Ye la verdá, qu´equí sopla abondo el nordés. Pero bono, sigo col esperimentu. Pones la tele y siempres sal la mesma imax. Ella, princesa y asturiana, sal de rosa, o sal col vestíu del color que-y pete, pero del que falen asgaya los periodistes de la tele, universitarios ellos, antiguos collacios de Leticia. Si non falaren del vestíu de Doña L., pamidea duraríen un telediariu.

 

Vése pel rabil del güeyu que la xente alrodiu´l Campoamor, el "populachu", ta felice. N´Uviéu, N´Asturies, siempre hebo xente d´esa. Cuando yo yera neñu, yá sabía d´ovetenses enchipaos por cuenta de que Carmen La Collares (ye dicir, la muyer de Franco, porque la xente mozo igual nun se decata) yera del so pueblu. "¡Viva, viva!". Camuden les cares, pero esi "populachu" ye´l mesmu que na dómina de La Collares dicíen "Arriba! ¡Arriba". La verdá ye que valer, hai que valer. Lo más que yo llegara palmiar y glayar na mio vida foi na Cabalgata de Reis, la viéspora de recibir los regalos. Coroca de la reciella: enxamás cayó a les mis manes un putu carambelu, y eso que yo glayaba con fuercia al rei más averáu. Davezu, vía como otros neños garráben los regalucos a puñaos. Pero a min, nada. Esos reis antroxaos dábenseles d´arrogantes. Nunca nun me fié de la xente arrogante, y que amás-y preste salir na semeya, dende entós. Yá va tiempu que nun tengo fe nos reis magos, nin tampocu nel príncipe Aliatar. Pasaron de min. N´aquella vieya "radio Xixón" tamién falaben d´otros neños, por encargu, pero de min non. Pa min toos los antroxaos con corona, y muncho peor los del so séquitu, nun son de fiar.

 

Aporten los príncipes arrogantes de güei al Teatru, con gaites ya boatu. El Parque Temáticu, la Tinilandia, furrula bien. "¡Viva!" "¡Viva!". Teníen que face-yos a les sos Alteces un Castiellu picudu y fantasiosu copiáu del de Walt Disney, con estrelluques revolotiando en cielu, agora qu´el láser y les tecnoloxíes lo premiten. Nunca hai que dexar de ser neños. El restu del añu, esi palaciu principescu podría ser otru hotel de cinco estrelles, pues El Reconquista yá me paez pequeñu. Yo yá pescancié dellos nomes prestosos. Hotel Doña Leonor, y asina...

 

Vivir lloñe y ver Asturies siendo noticia ye como un viax nel tiempu. Confírmense les teoríes de la Relatividá. Talmente veo a Felipe ya Letizia como si foren el Pachu y La Collares. A lo meyor toi mancando a dalquién de los de la nomada "derecha civilizada", que guarden entavía la pistola y la camisa azul. Perdón. Esti testu ye surrealista, nun va en serio. Pido perdón a los qu´afogaron al mio país. Yo toi falando namás d´una asociación d´idegues, mui presonal, que se forma na mio tiesta. Y puntu.

 

Dicíen que cuando´l Pachu venía a la gueta del Campanu, y otros besugos d´agua dulce, equí a los calces asturianos (tradición recoyía por Alvarez-Cascos), hebía homes-rana poniendo-y pexes nel anzuelu. Y los que manden, o los que tan antroxaos polos que bramente manden, tienen que tenelo too en bandexa. Nun ye d´estrañar. Les lleendes urbanes, cuando tornen al so país en vacaciones nun tienen un res en bandexa. Foron elles les que picaron n´anzuelu. Foimos nós aquellos a los que nos metieron en fornu. España ye un fornu la metada´l añu. Asturies nun ye España, y polo tanto, siloxísticamente, Asturies nun ye un fornu. Ye un país que camburó cuantayá.

 

Nesi NODO, agora en colores y tal, la xente antroxada de poder, a los que cuatro llambeculos indíxenas uparon pa facer un montaxe de Walt Dinsey añal, el pueblu real, y non el que sascude banderes estranxeres roxi-marielles, ye´l que ta tapecíu. Esi NODO en colorinos tamién me recuerda les visites de la reina inglesa o el so Príncipe de Gales a quésiyo reinu perdíu d´Africa o el Pacíficu. El rei o cacique "autónomu", con taparrabos y plumes, manda que los suyos baillen dances ancestrales, como amuesa de llealtá al "Gran Xefe" blancu. Talmente, nesos "principaos autónomos" onde un Príncipe con falda escocesa y munches medalles escolingaes va dacuando de visita, talmente veo eso na Ceremonia d´entrega de Premios del Campoamor, la corada de la Colonia. Los qu´andamos en taparrabos (o colo puesto) tamos atapecíos.

 

Yo nun quiero pa min el Premiu a la Concordia. El mesmu Xesús de Nazaret dixo daqué asemeyao: "Yo nun vengo a traer la paz sinón la guerra..." Pero nun penséis mal. Nun voi contra naide. Ye la Ceremonia mesma la que vien contra min. Ye que me da voltura. ¿Cuándo sedrá el díi en qu´esti país aconceye a toles fuercies sanes p´amosar el so refugu al Circu que tienen equí montáu? ¿Veránlo los mios güeyos? Una gran plataforma d´asturianos que, xiblando, digan "non"...

22/10/2006 10:05 Autor: carlosxblanco. Enlace permanente. Tema: POLITICA ASTURIANA No hay comentarios. Comentar.


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